Los ácaros: diminutos transmisores de alergias en nuestras habitaciones

Publicado por :
20
oct

Los ácaros son organismos microscópicos que no pueden detectarse a simple vista, estos pertenecen a la familia de los arácnidos y pueden ser transmisores de diversos tipos de alergias agudas, así como de parásitos. Estos pequeños artrópodos suelen vivir en los tejidos textiles, así como piezas de lana y plumas. Ant Control de Plagas advierte que es imposible erradicar la población de ácaros de un inmueble al 100%, sin embargo, se puede y debe reducir su población a niveles tolerables.

Zonas de la casa donde se desarrollan los ácaros

Dentro de las casas e inmuebles, estos diminutos animalitos se establecen en las cobijas, sábanas, almohadas, alfombras, cortinas, muebles blandos, peluches y colchones. Estos espacios son el medio donde se desarrolla perfectamente todas las cepas de ácaros que se hospedan en una casa, en vista de las características del material con que estos artículos domésticos están constituidos proveen de todos los medios necesarios para que los insectos cumplan su ciclo vital.

Estos espacios les proveen de los tres elementos que necesitan para su completo desarrollo: humedad, calor que les aporta la transpiración de la persona dormida y  comida proveniente de partículas de piel. En las aproximadas ocho horas que pasa una persona promedio recostada en su cama son alcanzados los valores necesarios que nutrirán el desempeño vital de los ácaros. Este lapso de ocho horas puede prolongarse incluso al doble si no se airea la habitación o no se recoge la cama, ya que de este modo el colchón mantiene cierto grado de temperatura alta y humedad-

El número de ácaros que habitan un determinado recinto puede variar en función de la temperatura que se registre en la temporada, es decir, su población se contrae cuando el clima es templado o frío, aumentando en las estaciones más calurosas. En verano la temperatura aumenta, al igual que los niveles relativos de humedad en el ambiente, allí es donde los microarácnidos hacen su agosto. En el invierno la pérdida de temperatura se compensa con el uso de calefacción, sin embargo al no permanecer las ventanas y puertas abiertas disminuye la humedad relativa del inmueble lo que obstaculiza el crecimiento de los ácaros en la casa.

Es importante saber que el descenso del nivel de ácaros vivos no quiere implica una disminución automática de las partículas alergénicas regadas en el ambiente, estas a su vez pueden disminuir pero a un paso más gradual. Esto quiere decir que aunque disminuya la población de ácaros dentro de la casa, los síntomas de afección alérgica pueden permanecer inamovibles durante todo el año.

Causas de la alergia producida por ácaros

La principal fuente de alérgenos que emiten los ácaros en el ambiente es producida a través de sus heces. Cada insecto tiene la capacidad de generar al día 20 partículas de excrementos que funcionan como alérgenos, y estos efectos se prolongan más allá de la muerte del vector. Estudios avanzados indican que afecciones respiratorias como el asma podría ser ocasionada a través de 100 a 500 ácaros por cada gramo de polvo, esto indica un nivel de infestación severo.

Los alérgenos que producen los ácaros son detectables a través de actividades que generan fuerte revuelo en el aire, como utilizar la aspiradora o las sacudidas a las alfombras o cubiertas de las camas. Cada animalito puede poner alrededor de cincuenta huevos, y producir una generación completa al término de veintiún días. Esto quiere decir que son varios cientos de insectos los que se podrían encontrar alojados en un solo gramo de polvo, más que suficiente para producir asma en una persona. Asimismo estos alérgenos ocasionan inflamaciones bronquiales, las cuales son desencadenantes de crisis agudas de rinitis o asma.

Medidas de control ambiental eficaces para combatir los ácaros

Para evitar la incidencia de afecciones respiratorias y alergias severas en el hogar, es necesario realizar ciertas medidas preventivas de control de plagas que a continuación presentamos, a saber:

  • Privilegiar dormitorios con suficiente ventilación y sin acumulación de humedad en el ambiente, cuya temperatura nunca sea superior a los 22°C.
  • El dormitorio no debe estar sobrecargado de artículos innecesario, sobre todo si son textiles. Es decir, sólo los muebles de indispensable utilidad como cama, armario y mesa de noche. Se recomienda no atiborrar el espacio de libros, moquetas, alfombras, cortinas, peluches, muñecas de tela o cualquier artículo que pueda constituir medio de hábitat para ácaros. Asimismo es recomendable utilizar colchones y almohadas confeccionados de materiales sintéticos o acrílicos.
  • La ventilación debe procurarse de forma tal que produzca un descenso en los niveles de humedad en el ambiente y de la temperatura. Es decir, se debe airear el cuarto en las horas de mayor acción solar después de efectuar la limpieza del cuarto.
  • Se recomienda desarrollar las actividades de aseo en horas de la mañana y con ventanas y puertas abiertas. Es importante utilizar paños humedecidos para quitar el polvo de superficies a fin de evitar el traslado de los  alérgenos o su inhalación.
  • Está demostrado que el lavado al seco de ropa, cobijas, sábanas, etc., con temperaturas superiores a 56°C por tiempos que se prolonguen por encima de los diez minutos es un modo efectivo para aniquilar los ácaros que hayan alojados en ese material textil.
  • Existen compuestos acaricidas que se venden en el mercado como benzyl benzoato, sumetrin, permetrin, acido tánico, entre otros. Es importante destacar que la aplicación de estas herramientas sólo puede ser eficaces si se les combina con las anteriores medidas citadas. Por otro lado, se pueden instalar filtros de aire que retengan las partículas expedidas por los vectores, así como la utilización de aire acondicionado, si es el caso, es importante advertir que estos equipos deben ser sometidos a constante mantenimiento para evitar la acumulación riesgosa de ácaros en su interior.
  • Existe también el método de eliminación por congelamiento, este consiste en congelar materiales cuya estructura sea idónea para albergar cepas de ácaros, es necesario después de proceder al proceso de congelamiento, lavar bien los artículos sometidos al tratamiento para eliminar los alérgenos.

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